Parte II · Canales, omnicanalidad y comercio electrónico
Casi todas las presentaciones de transformación digital usan la palabra, y casi ninguna la usa con precisión. Un estudio en el sector de alimentos procesados de Medellín miró a los dos lados del mostrador, 207 consumidores y cinco micronegocios, y encontró lo mismo en ambos: el sector conoce la multicanalidad, pero nadie ha integrado sus datos. La demanda de esa integración existe; está latente.
Un negocio es multicanal cuando vende por varios canales a la vez: tienda física, teléfono, WhatsApp, una plataforma de domicilios. Es omnicanal cuando esos canales comparten información en tiempo real, de modo que el inventario, el precio, el histórico del cliente y el estado del pedido son los mismos vistos desde cualquiera de ellos. La diferencia no es de grado sino de naturaleza: abrir un canal más es una decisión comercial; integrarlos es una decisión de datos. Y buena parte de lo que las empresas llaman su «estrategia omnicanal» es, examinada de cerca, multicanalidad sin integración.
Con esa distinción en mano, el estudio construyó primero una vara de medir: dos baterías de indicadores, una para el consumidor y otra para el empresario, organizadas en tres componentes, canales de venta, modelos de marketing y cadena de suministro, atravesados por la digitalización. Ninguno de los dos actores tiene por qué conocer el concepto, pero ambos tienen hábitos y condiciones observables que permiten calificarlos. Con esa vara se encuestó a 207 consumidores del área metropolitana de Medellín, analizados con regresión de Poisson y análisis factorial exploratorio, y se entrevistó a profundidad a cinco micronegocios del sector, elegidos de modo que hubiera casos de bajo y de alto nivel tecnológico.
El resultado es simétrico. Del lado del consumidor, el 57 % conoce la existencia de múltiples canales de venta y el 56,5 % revisa imágenes o precios en línea, pero solo el 10 % interactúa con sus pedidos y el 13 % responde encuestas de satisfacción: el canal digital funciona como vitrina, no como relación. Del lado del micronegocio, ninguno de los cinco casos declara seguir una estrategia omnicanal completa; el cumplimiento de las condiciones va del 38 % al 62 %, y ni el mejor calificado permite afirmar que su modelo siga la estrategia. Lo que da valor estratégico al estudio es lo que encuentran las dos técnicas inferenciales: la intención de compra y la fidelidad se asocian positivamente con la percepción de integración de datos y de interacción en plataformas. El consumidor valora la integración; simplemente aún no la encuentra.
La investigación en cifras
Encuesta a 207 consumidores del área metropolitana de Medellín, con 95 % de confianza y 6,8 % de error, analizada con regresión de Poisson y análisis factorial exploratorio; y entrevistas a profundidad con cinco micronegocios del sector de alimentos procesados.
Porcentaje de los 207 consumidores que realiza cada actividad. Cuanto más larga la barra, más consumidores
Qué significa para su empresa
El sector ya conoce la multicanalidad; lo que falta es la integración de datos. Preguntarse si el inventario, el precio, el pedido y el histórico del cliente son los mismos vistos desde la tienda, el WhatsApp y la plataforma de domicilios es el primer paso, y suele ser revelador. Los cinco micronegocios cumplen entre el 38 % y el 62 % de las condiciones; algunos son unicanales y otros multicanales, ninguno omnicanal.
Es una propuesta del capítulo, no del artículo, pero se desprende de sus indicadores: el inventario compartido es la condición que habilita mostrar disponibilidad real, evitar vender lo que no hay, seguir el pedido y construir el histórico del cliente. Abrir un canal más no resuelve nada de eso.
Solo el 38,2 % de los consumidores entrega sus datos personales. El análisis asocia la interacción con la percepción de beneficio: menor costo de compra, mayor satisfacción, incentivos. Un formulario de registro sin contraprestación visible tiene poca tracción; el dato se obtiene a cambio de un beneficio que el cliente perciba.
La evidencia es sectorial y local: alimentos procesados en el área metropolitana de Medellín, cinco casos elegidos por conveniencia y una regresión de Poisson con 93 % de confianza. El marco de indicadores es trasladable a otros sectores; las cifras, no. Y los resultados describen asociaciones, no causas.
Ninguno de los dos lados del mostrador es omnicanal. Pero la demanda de integración no está ausente: está latente, porque la percepción de integración se asocia con intención de compra y fidelidad. El obstáculo documentado en los micronegocios es la escasez de recursos y el desconocimiento de plataformas unificadas, antes que la falta de voluntad. Esa segunda parte de la brecha es de información y se puede atender.
Para seguir leyendo
Este número es la versión de divulgación del capítulo 5 del libro Gestión Comercial: evidencia de investigación del Grupo RED, el primero de la parte dedicada a canales, omnicanalidad y comercio electrónico. El libro conserva el método, los resultados y los límites del estudio, ordenados alrededor de la decisión que toma un gerente.
El capítulo fija la distinción entre multicanal y omnicanal, presenta el marco de indicadores en tres componentes, recorre los resultados de la encuesta y de los cinco casos, y cierra con las implicaciones para la gestión comercial y las referencias para ampliar. El libro se presenta en octubre de 2026 y se publicará con ISBN y DOI; el enlace aparecerá aquí.
Leer el artículo originalLa versión en video de este capítulo se publicará en el canal del grupo.
La fuente
Ficha del producto
Uso de inteligencia artificial. Un asistente de IA (Claude, de Anthropic) apoyó la redacción del borrador, la maquetación web y los gráficos. Todas las cifras se verificaron contra el artículo publicado y contra el capítulo del libro.