Parte I · El consumidor y la decisión de compra
El capítulo anterior lo tomó de la literatura internacional; este lo pone a prueba en Medellín, con comida de verdad, personas de verdad y un engaño deliberado. A cada participante se le entregaron dos porciones del mismo producto convencional, una con etiqueta «orgánico» y otra con etiqueta «normal». Si las calificaciones difieren, la diferencia solo puede venir de la etiqueta. Y difirieron: el sello compró percepción de salud y la pagó con expectativa de sabor.
La mayor parte de la evidencia experimental sobre el efecto halo en alimentos proviene de países desarrollados: Suecia, España, Estados Unidos. Sörqvist y colaboradores habían señalado la necesidad de estudios comparativos en otros contextos, y este trabajo responde a ese llamado desde un país en desarrollo, con un mercado orgánico emergente y una regulación que puede ser menos estricta, de modo que no era obvio que el halo operara con la misma fuerza. Se realizaron dos estudios cuasiexperimentales independientes durante 2018. En ambos, todos los productos entregados eran convencionales; la mitad llevaba una etiqueta que decía lo contrario.
En el primero participaron 81 personas, reclutadas en cuatro puntos de Medellín entre el 21 de abril y el 2 de mayo de 2018, con edades de 18 a 45 años. Cada una recibió una bandeja con dos vasos de kumis y dos porciones de brownie, de una sola marca por tipo de alimento; detrás de cada par, una etiqueta decía «normal» y la otra «orgánico». El segundo estudio replicó el procedimiento con 133 personas en cinco puntos del Valle de Aburrá, en octubre de 2018, con avena líquida y galletas integrales dulces, y añadió una pregunta: ¿podría este alimento ser parte de una dieta saludable? Dos decisiones metodológicas dan solidez al conjunto: la misma persona evalúa el mismo producto bajo las dos etiquetas, lo que elimina la objeción de que las diferencias vengan de personas distintas, y el orden de presentación se balanceó con ocho secuencias, para no confundir el efecto de la etiqueta con el del orden.
El resultado tiene dos mitades, y la segunda es la que casi nunca se cuenta. La etiqueta orgánica elevó la percepción de valor nutricional en tres de los cuatro productos: brownie, avena y galletas. La excepción fue el kumis, y la explicación es consistente con hallazgos previos: el yogur ya se considera un alimento saludable, así que la etiqueta no tiene margen para añadir nada. La mitad incómoda es que la percepción de sabor no mejoró con el sello en ningún caso; en brownie y galletas ocurrió lo contrario, y el modelo estimó mejor sabor para la versión con etiqueta convencional. El consumidor paga la credibilidad nutricional del sello con una expectativa de sabor más baja. El estudio concluye además que los consumidores con mayor conciencia ambiental tienden a percibir como más saludable lo etiquetado como orgánico, un hallazgo que el libro pide tomar con cautela.
La investigación en cifras
Dos estudios cuasiexperimentales en Medellín y el Valle de Aburrá durante 2018, con diseño intrasubjetivo y orden de presentación balanceado, analizados con modelos de ecuaciones estructurales que tratan el sabor y la salud percibidos como variables latentes.
Efecto estimado de la etiqueta «orgánico» frente a la etiqueta «normal», sobre el mismo producto convencional, en dos dimensiones percibidas
| Estudio | Participantes | Edad | Dónde y cuándo |
|---|---|---|---|
| 1. Brownie y kumis | 81 (27 mujeres, 54 hombres) | 18-45 · media 25,74 | Cuatro puntos de Medellín, 21 abr.-2 may. 2018 |
| 2. Avena y galletas | 133 (76 mujeres, 57 hombres) | 18-63 · media 29,80 | Cinco puntos del Valle de Aburrá, oct. 2018 |
| En el primer estudio las etiquetas iban impresas en blanco sobre dos fondos verdes; en el segundo, escritas a mano en negro sobre fondo blanco, buscando neutralidad visual. Consentimiento informado en ambos; ningún participante recibió incentivo. | |||
Qué significa para su empresa
La lectura ingenua del halo sugiere poner «orgánico» en todo lo que se pueda. La evidencia dice otra cosa: el sello transfiere valor de la dimensión sabor a la dimensión salud. Si el producto compite por indulgencia, como un brownie o una galleta dulce, el intercambio puede ser desfavorable, porque esa categoría se compra por placer. No aplique la decisión en bloque al portafolio.
El kumis no mostró diferencias: la percepción de salud estaba saturada. Invertir en certificación esperando un retorno perceptual en categorías que ya cargan esa percepción es gastar en una palanca que no está disponible.
El estudio concluye que los consumidores con mayor conciencia ambiental perciben como más saludable lo etiquetado como orgánico. El libro advierte que el único coeficiente ambiental reportado, el del kumis, fue negativo, y que las asociaciones con peso y edad no formaban parte de las hipótesis; conviene no sobreinterpretarlas.
El propio experimento demuestra que una etiqueta falsa funciona: los participantes calificaron como más nutritivo un alimento idéntico al de la otra porción. Por eso el estudio cierra pidiendo certificación independiente, armonización de estándares, trazabilidad verificable y educación del consumidor. No es un apéndice regulatorio: es lo que protege a quien sí cumple.
El sello orgánico no es un añadido neutro sino un intercambio entre dimensiones de valor: compra credibilidad nutricional y la paga con expectativa de sabor. Su utilidad depende de la categoría y del segmento al que se dirige el producto, y su valor de señal depende de que exista una certificación que lo respalde.
Para seguir leyendo
Este número es la versión de divulgación del capítulo 4 del libro Gestión Comercial: evidencia de investigación del Grupo RED. El libro conserva el método, los resultados y los límites del estudio, ordenados alrededor de la decisión que toma un gerente.
El capítulo explica por qué hacer el experimento en Colombia, describe los dos estudios y las dos decisiones metodológicas que les dan solidez, presenta las dos mitades del resultado y quién es más susceptible al halo, y cierra con la decisión de empaque que la evidencia orienta, la advertencia sobre certificación y las referencias para ampliar. El libro se presenta en octubre de 2026 y se publicará con ISBN y DOI; el enlace aparecerá aquí.
Leer el artículo original (acceso abierto)La versión en video de este capítulo se publicará en el canal del grupo.
La fuente
Ficha del producto
Uso de inteligencia artificial. Un asistente de IA (Claude, de Anthropic) apoyó la redacción del borrador, la maquetación web y los gráficos. Todas las cifras se verificaron contra el artículo publicado y contra el capítulo del libro.